LACTEOS Y TRIGOS

LACTEOS Y TRIGOS

Lácteos y Trigos, productos agrícolas que gozan de “buena prensa” y tienen imagen saludable, cuando en realidad merecen ser expuestos como principales responsables del silencioso ensuciamiento cotidiano.


LACTEOS Y TRIGOS


Lácteos y Trigos, productos agrícolas que gozan de “buena prensa” y tienen imagen saludable, cuando en realidad merecen ser expuestos como principales responsables del silencioso ensuciamiento cotidiano. Sobre todo porque los consumimos pensando que forman parte de una “dieta sana” y en realidad son causa de nuestros principales problemas crónicos y degenerativos.

Muy pocos se cuestionan el consumo de estos alimentos, asociados psicológicamente a la esencia de la vida. Es más, mucha gente suele preguntarse ¿por qué nuestros abuelos consumían leche y trigo sin tener problemas?

La respuesta es sencilla. Primero, no recibían alimentos con tanto procesamiento industrial y tanta artificialización. Segundo, no ingerían tanto volumen como nosotros. Tercero, estos eran sus únicos problemas alimentarios significativos, en un contexto general mucho más puro y saludable (tenían el “vaso vacío”). Cuarto, “quemaban” y “sudaban” mucho más que nosotros. Y quinto: ¿No tenían problemas? ¿Llegaban a 140 años en perfecto estado de salud?

Otra aclaración. Ninguno de los aspectos a los cuales pasaremos revista resultaría tan grave en sí mismo, si no fuese por la sumatoria de problemas y el volumen de consumo que realizamos. ¿Qué queremos decir con esto? Que nadie se va a “morir” por comer una pizza un fin de semana, en un festivo encuentro de amigos. El problema es la cotidianeidad, la rigurosidad, la sumatoria y la abundancia de nuestra ingesta. Las publicidades nos incitan a ello. Y por eso el colapso.

Una consideración no menos importante: estos alimentos no aportan nutrientes “esenciales” a la vida. Es más, muchas etnias y civilizaciones nunca los utilizaron, sin por ello quedar expuestos a carencias o debilidades. No hay ningún nutriente necesario y útil a la función corporal, que no sea apropiadamente satisfecho por otros alimentos fisiológicos como semillas, frutas, verduras y algunos derivados marinos (sal, algas). Entonces ¿por qué jugar con fuego?

Además de compartir problemas comunes y tener inconvenientes particulares, estos dos alimentos básicos de la actual despensa hogareña, poseen características que explican el porqué de su prepotente irrupción como componentes “estrella” de la dieta moderna. Más allá de sabores, texturas y practicidad de uso, no podemos descartar como principal artífice de su masificación, la componente adictiva. La comprobada presencia de sustancias opiáceas en ambos alimentos, que detallaremos a continuación, debe ser tenida en cuenta como causal de su preferencia globalizada.


Título:     Lácteos y Trigos

Autor:      Néstor Palmetti

Paginas:   92

ISBN:        9789870548362









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